Por NOI Coworking Medellín el
Los días en casa pierden 21 de 49 minutos de actividad física moderada o intensa: el trayecto era ejercicio
Un sensor siguió a 97 empleados universitarios en Finlandia: en casa se movieron menos y pasaron más tiempo sedentarios y en cama.

En sus días de trabajo en casa, 97 empleados universitarios en Finlandia se movieron bastante menos que en sus días de oficina. Perdieron 21 de los 49 minutos diarios de actividad física moderada o intensa: el 43 %.
Lo midió la Universidad de Turku con un sensor sujeto al muslo durante siete días seguidos, y el artículo salió el 28 de julio en el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity. Cada persona se comparó consigo misma, con al menos un día en casa y uno en la oficina.
Los días en casa también sumaron 44 minutos de tiempo sedentario —sentado o acostado, despierto— y 14 en la cama, y restaron 37 minutos de actividad ligera. Lo que más se perdió fue estar de pie y pedalear: el trayecto era ejercicio sin que nadie lo llamara así.
¿Qué cambia en el cuerpo entre un día de trabajo en casa y uno en la oficina?
Un día de oficina típico del grupo tuvo 7,6 horas en la cama, 10,6 de tiempo sedentario, 5 de actividad ligera y 49 minutos de actividad moderada o intensa. En casa, esa jornada se corrió hacia lo pasivo: más cama y más silla, menos tiempo de pie y menos bicicleta.

Persona se levanta de una silla junto a un escritorio en casa. Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
¿Cómo lo midieron y a quiénes?
El sensor, un Fibion SENS, reconoce posturas y tipos de actividad: estar sentado, de pie, caminar o pedalear. Por eso el estudio no solo mide cuánto se movieron las personas, sino qué movimiento dejaron de hacer.
La muestra tenía una edad media de 42 años y 84 % eran mujeres; cada persona tuvo, en promedio, 2,4 días de oficina y 2,6 en casa. Estos resultados describen a 97 empleados universitarios en Finlandia, no a toda persona que trabaja desde casa. El tiempo en cama fue reportado por los participantes, mientras el sensor registró posturas y actividad.
¿De dónde salen los minutos de movimiento que se pierden?
Kristin Suorsa, investigadora de la Universidad de Turku, explica que el aumento del sedentarismo vino sobre todo de estar menos tiempo de pie: en casa no siempre hay dónde trabajar de pie, como sí suele haber en una oficina. La caminata y la bicicleta de los días de oficina se reemplazaron en parte por estar sentado, acostado y dormir, probablemente porque no hay desplazamiento.
Eso no demuestra que la casa, por sí sola, cause el cambio. El estudio observa diferencias entre días de las mismas personas, pero no puede aislar todas las causas. Tampoco evaluó si una oficina o un espacio compartido mejora la salud, el ánimo o la productividad.
¿Quiere decir que trabajar desde casa rinde menos?
No es lo que muestran las otras investigaciones disponibles. Un metaanálisis publicado en ILR Review reunió 3.574 estimaciones de 82 estudios y halló un efecto promedio pequeño y positivo del trabajo desde casa sobre la productividad. La caída de movimiento no equivale a una caída demostrada de productividad.
Un panel de 2.031 empleados en Noruega encontró un ánimo diario cerca de 3 % mayor en los días en casa. Ese panel es de 2020 y mide ánimo y rendimiento percibido, no productividad objetiva. El promedio del metaanálisis también depende del contexto y no anticipa el resultado de una persona o empresa concreta.

Bicicleta parqueada contra una pared clara a la entrada de un lugar de trabajo. Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial.
¿Qué pueden hacer quienes alternan días en casa y fuera de ella?
Los autores concluyen que conviene buscar formas factibles de compensar la diferencia, y el propio estudio señala por dónde: lo que más se perdió fue el tiempo de pie y el trayecto a pie o en bicicleta. Esos son los movimientos que un día en casa tendría que reponer.
La OMS recomienda a los adultos al menos 150 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada, y recuerda que toda actividad cuenta y que hay que limitar el tiempo sedentario. Si la diferencia promedio se repitiera dos o tres días en casa por semana, serían entre 42 y 63 minutos semanales menos frente a ese mínimo de 150. Casi un tercio de los adultos del mundo, el 31 %, ya no llega a la recomendación.
Un último dato, del panel noruego de 2020 y basado en lo que cada persona reportó: la actividad física y las rutinas de la mañana se asociaron con mejor ánimo y mejor rendimiento percibido al trabajar en casa.
El estudio deja claro que el camino al trabajo contaba como movimiento. En Medellín, quien alterna la casa con un puesto por día recupera ese trayecto —NOI, en Ciudad del Río, tiene parqueadero para bicicletas—, aunque este estudio no midió cuánto movimiento devuelve.


